La Revolución Mexicana, formadora de la cultura de un pueblo

Las causas de la Revolución Mexicana son resultado de un contexto histórico en el que el pueblo mexicano había sido saqueado en sus riquezas por el entonces gobernante Porfirio Díaz.

Las principales causas de la Revolución Mexicana están vinculadas a la explotación capitalista y las injusticias sociales que habían sido una constante en México. En efecto, la aristocracia rural tenía el control de la producción agrícola de todo el país (solo el 3% de la población poseía las mejores tierras de México), mientras que el capital extranjero explotaba las minas, los puertos y la extracción de petróleo.

Lo anterior, sumado a otras causas importantes, fueron el detonante de ésta insurrección, quizá la principal que vale resaltar, es que Porfirio Díaz agravó aún más esta situación, al intensificar la explotación sobre la población menos favorecida y abrir el país hacia el capital extranjero, provocando el descontento de parte de las élites nacionales que lo apoyaban.

Consecuencias de la Revolución Mexicana

La principal consecuencia de la revolución mexicana fue la promulgación de la Constitución de 1917 , en la que se hace referencia, entre otros, al derecho a la tierra expropiada por parte del Estado para fines de reforma agraria; ese era el principal logro obtenido  de la lucha de los actantes revolucionarios.

De igual manera, el reconocimiento del derecho indígena sobre el uso de tierras ancestrales; la creación del salario mínimo y de la jornada de trabajo de ocho horas diarias; y la que debió ser un golpe bajo para los poderes eclesiásticos fue: la separación definitiva entre Estado e Iglesia. Otra consecuencia indirecta de ese movimiento fue el debilitamiento del caudillismo.

A pesar de todas las conquistas, muchos campesinos perdieron sus tierras después de la Revolución, ya que no eran capaces de competir con la producción hecha en la gran propiedad, lo que inviabilizó a muchos pequeños productores, forzándolos a vender sus tierras.

Emiliano Zapata y el Zapatismo

Emiliano Zapata es quizá la figura más importante de la Revolución, nacido en el humilde San Miguel Anenecuilco, pudo darse cuenta de las injusticias que su gente era objeto, con sangre luchadora,  fue el principal líder del Ejército Libertador del Sur, con más de treinta mil soldados.

Sin embargo, Zapata, considerado el gran héroe de la Revolución, fue, de hecho, una de las figuras más radicales del movimiento revolucionario, dada su inclinación claramente anarquista, la cual le impidió tomar el poder en 1914, incluso cuando lo tuvo en sus manos.

Con el paso del tiempo, Zapata sigue siendo una figura importante de liberación, su legado revolucionario permanece en la ideología de muchos, e incluso ejércitos de insurrección han tomado su nombre como El Ejército Zapatista de Liberación Nacional, formado en 1994 por comunidades indígenas inconformes por el régimen autoritario del que fueron objeto, así como mejorar la vida de la población indígena en general.

Fuente oficial